TIEMPO DE CALIDAD Y LA NECESIDAD DE “ECHAR DE MENOS” 

Hace unas semanas, mientras visitaba la feria de bebés y mamás de Madrid, tomaba un café con unos amigos y me escuchaba a mi misma reconocer que,  a pesar de pasar un montón de horas con Zaira, quizá no tengo con ella el tiempo de calidad que debería…

Normalmente, estos pensamientos siempre me vienen cuando, por el motivo que sea, paso un día sin poder verla, la echo un montón de menos y me entran unas ganas brutales de disfrutar al máximo de una tarde de juegos juntas.

Hay millones de artículos ya escritos acerca del tiempo de calidad, de su significado y de cómo aplicar pautas para lograrlo… He leído en muchas ocasiones, que el tiempo de calidad son momentos especiales e inolvidables que pasan a formar parte de la base emocional de nuestros hijos, pero cuando lo leemos así, damos por hecho que hablan de experiencias que nosotros deseamos vivir con ellos y no de las que ellos esperan compartir con nosotros.

Con esto quiero decir, que quizá yo sueño con ir con ella a ver el espectáculo infantil de moda y que sea un día super, pero ella no disfruta todo lo que yo hubiera querido porque no le gustan las muchedumbres ni la gente con disfraces o simplemente porque ha descansado poco y tiene sueño. Pero luego llega una tarde que Zaira ha dormido una buena siesta y está feliz, deseando jugar a hacer pasta con tomate toda la tarde con su mamá y llego yo, que me creo que tengo todo el tiempo del mundo para estar con ella y resulta que mientras jugamos pretendo tender una lavadora, preparar la comida de mañana y contestar un par de mail. Y la conclusión es que para cuando quiero sentarme a jugar de verdad con mi hija, es la hora de que cene, o del baño…

Al final, Zaira no se si guardará ningún recuerdo de ese espectáculo de moda al que asistimos con un montón de chuches y cámara en mano para captar cada segundo de la tarde, pero estoy segura que no quiero que recuerde esas tardes en las que parece que mamá siempre tiene algo más importante que jugar a hacer pasta conmigo.

Tiempo de calidad es ese ratito en que Zaira me reclama para estar con ella, jugando, bailando, leyendo un cuento o simplemente mirándola como hace bolitas de plastilina rosa. Tiempo de calidad puede ser tres horas o tres minutos, será el que ella necesite en ese momento  y será el que el día de mañana recordará.

Y creo que, aunque me refiero en todo momento a mi hija, todo esto lo puedo trasladar de la misma manera a las personas de mi entorno… He vivido  momentos maravillosos con mi pareja… Y los recuerdos más bonitos son también los  más simples… 

Por todo esto es tan necesario echar de menos, porque es en esos momentos cuando miramos un poquito atrás y pensamos si lo estamos haciendo tan bien como sabemos o si por el contrario debemos prestar algo más de atención a los nuestros…

Hoy puedo decir bien alto que yo no tengo una casa perfecta, no recojo la colada deprisa ni la vajilla nada más comer… Pero dedico todo el tiempo que me es posible a mi hija y eso me hace inmensamente feliz y sé que también a Ella. Los calcetines pueden esperar a ser doblados, pero la infancia de mi hija no va a durar para siempre y yo voy a disfrutarla cada minuto 🙂

El día 23, dos años… Mi pollito crece rápido 🐣

GRACIAS, si lo has leído entero… GRACIAS, si te has aburrido a mitad… GRACIAS, si te ha gustado… GRACIAS, siempre porque quien me lee y me sigue hace que intente mejorar cada Día. 😘😘

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